San Antonio de Areco: guía para una escapada desde Buenos Aires

San Antonio de Areco: guía para una escapada desde Buenos Aires

Ya visitaste la capital de Argentina y sus principales atractivos. Ahora te toca salir de los márgenes de lo conocido y animarte a vivir una verdadera experiencia en el campo, donde abundan las estancias, las tradiciones gauchescas, los asados criollos y los bailes folclóricos que dan vida a la provincia de Buenos Aires. Para no aburrirte, vamos al punto: nuestra recomendación, en esta nota, es que aproveches tu nuevo viaje a Buenos Aires con una visita a San Antonio de Areco.

Este precioso pueblo rural queda a poco más de una hora de la ciudad porteña y se caracteriza a simple vista por edificios del siglo XX, calles empedradas, reminiscencias de antiguas pulperías y panaderías, plazas y boulevares muy bonitos, y tanto más.

Apenas cruces el cartel de bienvenida a Areco vas a notar que el ritmo de vida se desacelera, y esa es una de las razones principales por las que muchos turistas que piensan en escapadas por Buenos Aires lo eligen. Es un destino que combina cercanía, belleza paisajística, historia e identidad, y mucha tradición gaucha.

Cómo llegar a San Antonio de Areco

El pueblo se encuentra en el norte de la provincia de Buenos Aires. El trayecto es sencillo. En auto, se accede principalmente por la Ruta Nacional 8, con un recorrido que ronda los 110 kilómetros desde el centro porteño. Sin tráfico, el viaje lleva entre una hora y cuarto y una hora y media. También hay servicios de micros que parten desde la estación de Retiro y llegan directo al pueblo, una buena alternativa para quienes prefieren no manejar.

Su cercanía con la Ciudad de Buenos Aires explica por qué se volvió un clásico de las escapadas, tanto para pasar el día o quedarse un fin de semana completo. El encanto no está solo en lo que se ve, sino también en cómo se vive: te invita a caminar sin apuro, sentarse a mirar el río, y dejar que el tiempo pase distinto.

Qué hacer en San Antonio de Areco y cuántos días dedicarle

Una vez ahí, surge la pregunta clave: ¿en cuánto tiempo se lo conoce bien? Y la respuesta dependerá mucho de tu personalidad, tu tiempo y tu presupuesto.

Para nosotros, San Antonio de Areco es perfecto para un día entero (pero entero es desde la mañana temprano hasta adentrada la noche). Si se visita a las apuradas quedan muchas cosas de disfrute afuera. En ese caso, sugerimos conocerlo en dos días. En una jornada alcanza para caminar el casco histórico, visitar museos y sentarse a comer tranquilo, pero un fin de semana permite sumar estancias, paseos más calmos, y cenas con shows en lugares encantadores.

Areco no es un destino de agenda apretada: su mayor atractivo es justamente lo contrario. El corazón del pueblo se recorre a pie. Las cuadras alrededor de la plaza central concentran edificios históricos, casas de artesanías, museos dedicados a la cultura gauchesca, como el Museo Ricardo Güiraldes, una figura clave para entender la identidad local. A pocos metros aparece uno de los postales más buscados: el Puente Viejo, sobre el río Areco, alrededor del cual decenas de personas aprovechan los espacios verdes y las sombras de los árboles para almorzar y merendar o descansar.

Más allá del centro, una de las experiencias más elegidas es el contacto con el campo. Las estancias en San Antonio de Areco representan una puerta directa a las tradiciones rurales de la región. Entre las más conocidas aparece la Estancia El Ombú de Areco, un clásico para quienes quieren vivir un auténtico día de campo en San Antonio de Areco sin alejarse demasiado del pueblo. Allí, el ritual del asado, las empanadas, las demostraciones de destrezas criollas y los paseos por los jardines permiten entender por qué esta zona es sinónimo de tradición gaucha.

¿Cómo viajo a San Antonio de Areco? Excursiones y sugerencias

Si no contás con movilidad propia no te angusties: existen excursiones organizadas que incluyen traslados desde Buenos Aires y propuestas tentadoras, como un almuerzo con asado y tiempo libre para recorrer Areco. Suena bien, ¿no? Además, son una opción cómoda para quienes cuentan con poco tiempo. Lo único que tenés que pensar es cuál de todas las opciones te queda mejor: tanto el día de campo en El Ombú como los programas más generales de día de campo en San Antonio de Areco funcionan especialmente bien para primeras visitas.

Dónde comer en San Antonio de Areco

Comer bien es parte de la experiencia y uno de los atractivos principales de San Antonio de Areco. Cualquiera que haya visitado el pueblo con anterioridad sabe que en sus bodegones y restaurantes se sirven platos abundantes y llenos de sabor, de esos que quedan grabados en la memoria y que incentivan a retornar.

En Areco las parrillas son las protagonistas. Con cortes clásicos, pastas caseras y postres tradicionales, tientan a todos sus visitantes y provocan que se generen filas largas abajo de las sombras todos los fines de semana. Para quienes viajan con presupuesto ajustado, también hay opciones de para comer barato, como bares de pueblo, clubes sociales o locales con menús del día que mantienen calidad sin precios elevados.

El ritmo de las comidas, como casi todo en Areco, es pausado. Acá no hay apuros: el almuerzo puede durar horas y la sobremesa es parte fundamental de la experiencia. Esa forma de habitar el tiempo explica por qué tantos visitantes repiten.

En qué estación conviene visitar San Antonio de Areco

Elegir cuándo ir también marca la diferencia. La mejor estación para visitar San Antonio de Areco depende de lo que se busque. La primavera y el otoño suelen ser ideales por el clima templado, los colores del paisaje y la posibilidad de caminar durante horas. En noviembre, la Fiesta de la Tradición convierte al pueblo en un gran escenario a cielo abierto, con desfiles, música y actividades culturales que atraen visitantes de todo el país. Es un momento especial, aunque más concurrido.

El verano trae días calurosos, pero también atardeceres largos junto al río y una atmósfera tranquila durante la semana. El invierno, en cambio, potencia el costado más íntimo del pueblo: chimeneas encendidas, platos calientes y calles silenciosas. Cada estación ofrece una versión distinta de Areco, y ahí radica parte de su encanto.

Más allá de las actividades puntuales, lo que define a San Antonio de Areco, creemos, es su capacidad para bajar un cambio. Es la escapada perfecta para reconectar con una identidad profunda de la provincia, para entender cómo conviven la tradición y el presente, y para recordar que a veces viajar no significa ir lejos, sino ir distinto. Cerca de Buenos Aires, Areco sigue ofreciendo eso que a veces parece escaso: tiempo, silencio y una sensación genuina de bienvenida.