5 paseos de arte y turismo cultural en Buenos Aires

5 paseos de arte y turismo cultural en Buenos Aires

Caminar y mirar. Mirar y caminar. Si hay algo que distingue a Buenos Aires de muchas ciudades del país es la enorme cantidad de propuestas culturales y artísticas que conviven al mismo tiempo, muchas de ellas gratuitas o a muy bajo costo. Museos, murales, música, historia, cine y diseño aparecen en cada esquina, sin necesidad de entrar a un shopping ni gastar un dineral.

En un solo día —y a ritmo tranquilo— es posible conocer lugares impactantes y descubrir detalles que hacen de Buenos Aires una ciudad única, cargada de historias y capas culturales. Para que no queden dudas, acá va una guía orientativa de cinco paseos para empezar a tachar imperdibles de la capital rioplatense.

No te apures por conseguir la foto con más likes ni el video con más reproducciones: incluso caminando despacio, Buenos Aires sorprende con escenas hermosas e inesperadas. Pensala como una gran galería de arte a cielo abierto, expresiva, creativa y en constante movimiento. Empecemos.

Paseo del fileteado porteño

Es probable que sea una de las primeras expresiones artísticas que notes al llegar a la ciudad. En carteles de restaurantes y bodegones, fachadas de colectivos, estaciones de subte o murales barriales, aparecen formas curvilíneas, colores intensos y tipografías ornamentadas que se repiten como una firma visual. Se trata del fileteado porteño, una técnica decorativa nacida a principios del siglo XX y convertida hoy en uno de los sellos identitarios de Buenos Aires.

De origen popular y autoría colectiva, el fileteado se caracteriza por el uso de espirales, simetrías, sombras que generan volumen y colores saturados. A menudo incluye frases del lunfardo, letras de tango, folklore o rock nacional, y símbolos ligados a la vida cotidiana porteña. Con el tiempo, también se sumaron retratos de figuras populares como Carlos Gardel, Diego Maradona, Lionel Messi, el Papa Francisco o Gilda.

Su valor cultural es tal que la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociéndolo como una expresión única del Río de la Plata. Para apreciarlo en contexto, lo ideal es caminar por San Telmo, Almagro y Boedo, barrios tradicionales donde el fileteado sigue vivo. También vale prestar atención a los detalles decorativos de las estaciones de las líneas A, B y E de subte, verdaderos museos subterráneos.

Si te gustaría explorar con más información y detalle esta técnica artística, te sugerimos tomar esta excursión imperdible: se trata de un paseo artístico para conocer el fileteado porteño en los diferentes barrios, y además, la posibilidad de participar de una clase de fileteado impartida por un maestro. La experiencia se completa con una deliciosa merienda al estilo argentino.

Dato extra: aunque no sea estrictamente fileteado, una visita imperdible es el Pasaje Lanín, en Barracas. Allí, el artista Marino Santa María intervino durante años las fachadas con mosaicos de colores, creando un paseo gratuito, artístico y perfecto para fotos distintas de Buenos Aires.

Paseo de tango en Buenos Aires

El tango no puede quedar afuera de ningún recorrido cultural por la ciudad. Más allá de los shows turísticos, esta música y danza forman parte de la identidad porteña y siguen vivas en plazas, clubes, centros culturales y barrios enteros.

Para conectar de verdad con el tango, nada mejor que acercarse a una milonga popular, donde bailan vecinos, turistas, parejas, adultos mayores y bailarines profesionales. No hace falta saber bailar ni vestirse de gala: el clima es relajado y diverso. También existen clases abiertas para todos los niveles, ideales para animarse a dar los primeros pasos.

Las milongas cambian de sede y horario según el día, por lo que conviene consultar la agenda actualizada en www.hoy-milonga.com.ar, donde se detallan clases, prácticas y bailes en toda la ciudad.

Como complemento, una gran idea es recorrer el barrio del Abastovisitar con nuestro tour la casa donde vivió Carlos Gardel, en Jean Jaurès 735. Hoy convertida en museo, permite conocer la dimensión cultural del “Morocho del Abasto” y entender por qué el tango sigue siendo una referencia emocional tan fuerte en Buenos Aires.

Paseos para observar murales icónicos

Además del tango y el fileteado, el muralismo dejó una huella profunda en el paisaje urbano porteño. Caminar la ciudad es recorrer un archivo visual donde el arte funciona como herramienta de memoria, expresión popular y disputa simbólica del espacio público.

Uno de los murales más emblemáticos es el de Eva Duarte de Perón, ubicado sobre el ex Ministerio de Obras Públicas —actual Ministerio de Capital Humano—, sobre la avenida 9 de Julio. Monumental y visible desde lejos, se convirtió en un símbolo del peronismo y de la presencia de Evita como figura política y emocional. Iluminado por la noche, funciona como un faro urbano cargado de sentido histórico.

En Plaza de Mayo, el piso intervenido con los pañuelos blancos recuerda a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y su lucha por verdad y justicia. No es un mural tradicional, pero sí una de las intervenciones más potentes del espacio público argentino.

El legado del muralismo latinoamericano también se expresa en la ciudad a través de David Alfaro Siqueiros, cuya obra Ejercicio Plástico, realizada en los años 30, marcó un antes y un después en la relación entre arte y política en Buenos Aires.

En clave contemporánea, Martín Ron es uno de los muralistas más reconocidos. Su retrato de Diego Maradona sobre la avenida San Juan y el mural del Papa Francisco en Flores se transformaron en puntos de referencia obligada. También hay homenajes musicales, como el mural dedicado a Luis Alberto Spinetta en Villa Urquiza, o la obra de Alfredo Segatori que reúne a Maradona y Charly García en la intersección de avenida Bullrich y Libertador.

Para quienes prefieren una experiencia guiada, existen opciones en nuestra agencia, como el Graffiti Tour: Murales y Arte Urbano y el Graffiti Tour: Arte y Murales del Fútbol Argentino que recorren barrios como Colegiales, Palermo, San Telmo y La Paternal con guías que aportan contexto histórico y cultural.

Paseo por museos y teatros de Buenos Aires

Buenos Aires también se destaca por su red de museos y teatros de prestigio internacional, muchos de ellos con entrada gratuita.

Uno de los espacios imprescindibles es el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), referencia ineludible para comprender el arte moderno y contemporáneo de la región. Su colección permanente reúne obras clave de artistas como Frida Kahlo, Tarsila do Amaral, Antonio Berni y Diego Rivera, entre otros, mientras que sus exposiciones temporarias mantienen un diálogo constante con la producción artística global.

Y en el terreno de las artes escénicas, el Teatro Colón es uno de los grandes orgullos argentinos. Reconocido internacionalmente por su acústica excepcional y su imponente arquitectura, este teatro inaugurado en 1908 es considerado uno de los mejores del mundo.

Una opción válida para acercarse a estos edificios emblemáticos con la mejor guía es tomar el Walk Tour y visita al Teatro Colón y Museo MALBA, que combina paseo urbano, historia y arte acompañado por expertos en turismo y cultura.

Ahora bien, más allá de los grandes circuitos turísticos, Buenos Aires ofrece una amplia red de museos públicos y centros culturales que permiten seguir explorando el arte argentino sin gastar de más. Uno de los imperdibles es el Museo Benito Quinquela Martín, ubicado en el corazón del barrio de La Boca. Allí, la obra del pintor retrata con fuerza la vida portuaria, el trabajo en el Riachuelo y la identidad inmigrante del barrio. La visita puede complementarse con un recorrido por Caminito y las inmediaciones de la Bombonera, sumando arte, historia y cultura popular. En el centro porteño, el Palacio Libertad sorprende con una programación diversa y espacios monumentales. Entre sus grandes atractivos se destacan las esculturas cinéticas de Julio Le Parc, que invitan a interactuar con el movimiento, la luz y la percepción, acercando el arte contemporáneo a públicos de todas las edades.

El Museo Nacional de Bellas Artes, con entrada gratuita, es otra parada clave. Su colección permanente reúne obras de artistas argentinos e internacionales y lo consolida como uno de los museos más importantes de América Latina. El Centro Cultural Recoleta funciona como punto de encuentro entre arte joven, exposiciones temporarias y vida urbana, ideal para cerrar un recorrido cultural al aire libre. En Buenos Aires, el arte no solo se visita: se camina, se escucha y se vive.

Por último pero no por eso menos importante, la sugerencia una vez más es la de visitar las estaciones del subte con ojos de un observador de detalles decorativos y ornamentales nato. Estas estaciones esconden verdaderas joyas: azulejos históricos, murales, vitrales y obras contemporáneas que transforman un simple viaje en una experiencia cultural. A eso se suma el arte moderno y contemporáneo, presente tanto en museos como en esculturas urbanas, que dialoga con el pasado sin perder de vista el presente.

Paseo de “película” en Buenos Aires: locaciones de cine y series

Buenos Aires no es solo una ciudad para ver, sino también para revivir en pantalla grande. Sus calles, plazas, estaciones y barrios sirvieron de escenario para numerosas películas y series nacionales e internacionales, convirtiéndose en espacios reales donde la ficción y la historia se encontraron. Un paseo de película por la ciudad permite caminar sitios que conocés de memoria por la pantalla, pero que cobran nueva vida cuando los ves cara a cara.

Un clásico ineludible es la estación de Retiro, uno de los principales nudos de transporte porteño y escenario de varias escenas memorables del cine argentino. En El secreto de sus ojos (2009), ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera, esta estación de trenes aparece como punto clave de la trama judicial y romántica que recorre la ciudad, simbolizando la movilidad, la espera y el retorno constantes de la historia. Más allá de esta película, Retiro también fue locación para escenas de la serie Los simuladores, ícono de la televisión argentina que sigue vigente entre varias generaciones.

Otro de los escenarios cinematográficos más famosos es Puerto Madero, con su arquitectura reformada y sus espacios abiertos junto al río. Allí se rodaron escenas de Relatos salvajes (2014), la película coral de Damián Szifron que combina humor negro, drama y caos urbano en historias independientes conectadas por la ciudad. 

La Plaza de Mayo, el corazón histórico y político de Buenos Aires, también se volvió inmortal en la pantalla. En La historia oficial (1985), la primera película argentina en ganar un Premio Oscar a Mejor Filme Internacional, que trata sobre la memoria y la dictadura militar argentina, la plaza funciona como un marco simbólico de los reclamos por verdad y justicia, especialmente por las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo.

El cine argentino ofrece aún más rincones reconocibles a medida que explorás barrios y esquinas. En Nueve reinas (2000), el drama criminal protagonizado por Ricardo Darín y Gastón Pauls transcurre en gran parte por el Microcentro porteñoPuerto Madero, con escenas que muestran la vida cotidiana, bares y edificios emblemáticos.

El espíritu porteño también se ve en producciones como El hijo de la novia (2001), que retrata con ternura y humor la vida familiar en Buenos Aires, o en películas más antiguas como Así es Buenos Aires (1971), donde se muestran lugares clásicos como La Boca, El Rosedal, el Planetario y la icónica Avenida 9 de Julio, evidenciando cómo la ciudad misma ha sido protagonista de historias de amor, comedia y nostalgia.

Más allá del cine nacional, producciones internacionales como Evita (1996) con Madonna en la Casa Rosada o Focus (2015) con Will Smith y Margot Robbie, usaron locaciones porteñas como calles de San Telmo, La Boca y Barracas, mostrando al mundo la diversidad arquitectónica y cultural de Buenos Aires.