Qué ver en el centro de Buenos Aires: ruta por el Casco Histórico

Qué ver en el centro de Buenos Aires: ruta por el Casco Histórico

El centro de Buenos Aires es el núcleo fundacional y político de la República Argentina. A diferencia de otros barrios porteños conocidos por sus parques o su gastronomía moderna, el centro es un museo de arquitectura a cielo abierto. Aquí conviven las cúpulas de estilo francés, los rascacielos brutalistas y los últimos vestigios de la época colonial española.

Si viajas a la capital argentina y quieres saber qué hacer en el centro histórico, planificar fundamental. El área está llena de museos, oficinas gubernamentales y espacios culturales. Por eso, a continuación, detallamos un recorrido con distancias e información histórica necesaria para conocer los mejores edificios para visitar en Buenos Aires junto a tours y excursiones imperdibles.

Edificios históricos de Buenos Aires sobre Avenida de Mayo

Al organizar qué ver en el centro de Buenos Aires, la Avenida de Mayo es el mejor punto de partida. Esta avenida de 10 cuadras conecta la Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso. Fue inaugurada en 1894 inspirada en los bulevares parisinos y concentra la mayor densidad de arquitectura Art Nouveau, Neoclásica y Ecléctica de la ciudad.

Casa de la Cultura (Ex Diario La Prensa)

En la Avenida de Mayo 575 se encuentra la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. El edificio fue construido originalmente en 1898 para albergar la sede central del diario La Prensa.

En su época de esplendor, las instalaciones del diario funcionaban como un complejo social de lujo: además de las rotativas, contaba con una biblioteca pública de 80.000 volúmenes, consultorios médicos gratuitos para los ciudadanos y un fastuoso Salón Dorado inspirado en el Palacio de Versalles, donde se dictaban conferencias.

Tras un proceso de restauración que rescató sus vitrales franceses y sus pisos de roble de Eslavonia, hoy el edificio funciona como centro de exposiciones y sede del Ministerio de Cultura porteño. Las visitas guiadas están abiertas los fines de semana.

Rooftop de Plaza de Mayo en el Pasaje Roverano

Justo frente a la Casa de la Cultura, en Avenida de Mayo 560, se encuentra el histórico Pasaje Roverano, inaugurado en 1882. Este edificio es el único de la ciudad que cuenta con acceso directo a una estación de la red de subterráneos (la estación Perú de la Línea A) desde su galería comercial.

Sin embargo, su mayor atractivo actual está en la azotea. En el octavo piso funciona el Rooftop Plaza de Mayo, un espacio recuperado que recibió una mención especial como "Mejor Intervención en el Casco Histórico". Este mirador panorámico de 360 grados ofrece una perspectiva en altura de la Plaza de Mayo, el Río de la Plata y las famosas cúpulas arquitectónicas del centro porteño.

El acceso al rooftop requiere reserva previa y ofrece experiencias cerradas que combinan turismo y cultura, desde degustaciones históricas de mate hasta clases prácticas para preparar un auténtico asado argentino al atardecer.

Una opción similar a pocas cuadras es el rooftop del Palacio Barolo. Fue concebido por el arquitecto italiano Mario Palanti y abierto al público en 1923. La edificación fue impulsada por el empresario textil Luis Barolo, quien anhelaba levantar un lugar de tributo a la obra maestra de Dante Alighieri, La Divina Comedia. Su estilo fusiona el neogótico con influencias hindúes. Con sus 100 metros de altura, fue el edificio más alto de América Latina hasta 1935.

Café Tortoni

Continuando por la avenida hasta el número 825, aparece el Café Tortoni. Fue fundado en 1858 y es el café más antiguo de la ciudad en funcionamiento. Su salón revestido en madera de roble, mesas de mármol y vitrales de estilo francés, fue el punto de encuentro de figuras como Jorge Luis Borges, Federico García Lorca y Carlos Gardel. Es la parada obligada para tomar un café con leche acompañado de churros en pleno centro histórico Buenos Aires.

Tesoros ocultos y patrimonio nacional

El centro alberga edificios administrativos, bibliotecas, museos, y antiguas dependencias gubernamentales de gran valor histórico y estético, pero desconocidos incluso para los locales. Muchos de estos espacios pasan desapercibidos entre la vorágine de la ciudad. También permanecen fuera de los circuitos turísticos tradicionales, ya sea por falta de difusión, por su apariencia discreta desde el exterior o porque se asume que no están abiertos al público.

Sin embargo, recorrerlos permite descubrir otra cara del centro. Veamos algunos de los más curiosos.

Biblioteca Nacional de Maestros

A poco más de un kilómetro de la Plaza de Mayo, en el barrio de Recoleta, se ubica la Biblioteca Nacional de Maestros. El ingreso se realiza por el Pasaje Pizzurno 953, dentro del monumental Palacio Sarmiento. Su diseño interior es tan impactante que fue incluida en el libro internacional Classical Library Buildings of the World. Su Sala de Lectura principal destaca por sus enormes columnas de fuste liso, techos abovedados y capacidad para albergar más de 130.000 libros.

En el segundo piso, con vista a la sala principal, se encuentra la Sala Americana y la Sala del Tesoro. Este espacio de acceso restringido custodia el fondo bibliográfico más antiguo de la institución, incluyendo la colección personal completa del escritor Leopoldo Lugones, quien fue director de la biblioteca.

Farmacia y Museo La Estrella

Para conocer cómo era el comercio en la ciudad antigua, hay que regresar a la zona sur de la Plaza de Mayo. En la esquina de las calles Defensa y Alsina (Defensa 201) opera la Farmacia La Estrella. Fue fundada en 1838 y es la botica más antigua de la ciudad. En su momento llegó a ser considerada la farmacia más importante de Sudamérica.

El local de la planta baja mantiene su funcionamiento comercial intacto, con sus exhibidores originales de madera tallada en nogal, sus frascos de boticario de porcelana y los frescos renacentistas pintados en el techo. En el piso superior del mismo edificio histórico funciona el Museo de la Ciudad (BAM), un espacio dedicado a preservar objetos cotidianos, mobiliario y anécdotas urbanas que explican la evolución de las costumbres de los porteños.

El Obelisco y el Palacio Libertad

Para finalizar el recorrido arquitectónico hay que seguir a siete cuadras de Plaza de Mayo, hasta el cruce de las avenidas Corrientes y 9 de Julio. Este punto marca el centro geográfico moderno con la presencia del Obelisco, el monumento de 67 metros inaugurado en 1936 para celebrar los 400 años de la primera fundación de la ciudad.

En dirección al río, sobre Sarmiento 151, se levanta el Palacio Libertad, anteriormente conocido como Centro Cultural Kirchner (CCK). Este edificio imponente de estilo academicista francés fue inaugurado en 1928 y funcionó durante décadas como la sede central del Correo Argentino.

Tras una obra de restauración monumental finalizada en 2015, el palacio se transformó en el centro cultural más grande de América Latina. En su interior conviven las antiguas oficinas postales restauradas, incluyendo el despacho de Eva Perón, con estructuras de vanguardia como "La Ballena Azul", una sala de conciertos sinfónicos suspendida en el aire con capacidad para casi 1.800 espectadores.

La Plaza de Mayo y su entorno fundacional

La Plaza de Mayo es el epicentro de la vida cívica nacional, y puede ser el punto de inicio o el final de un buen recorrido por el centro de Buenos Aires. Está ubicada entre las calles Balcarce, Hipólito Yrigoyen, Bolívar y Avenida Rivadavia.

En el centro exacto de la plaza se erige la Pirámide de Mayo, el primer monumento nacional inaugurado en 1811 para conmemorar la Revolución de Mayo de 1810. Alrededor de esta pirámide, sobre el suelo de baldosas, están pintados los pañuelos blancos, símbolo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que marchan allí desde 1977 exigiendo justicia por los desaparecidos durante la última dictadura militar.

La plaza está flanqueada por los lugares históricos de Buenos Aires más determinantes para la historia política, religiosa y social del país.

El Cabildo de Buenos Aires

En el extremo oeste de la plaza (Bolívar 65) se encuentra el Cabildo. Fue la sede de la administración colonial española y el lugar exacto donde se gestó el primer gobierno patrio en 1810. El edificio original sufrió múltiples mutilaciones a lo largo de los siglos, por lo que perdió varios de sus arcos laterales para dar paso a la apertura de la Avenida de Mayo y la Avenida Julio A. Roca.

Hoy, la estructura blanca restaurada funciona como el Museo Histórico Nacional del Cabildo y la Revolución de Mayo. Su visita es de acceso libre y permite observar objetos de la época virreinal, el estandarte real y una de las pocas prensas de madera que sobrevivieron de las misiones jesuíticas.

La Catedral Metropolitana

Hacia el lado norte de la plaza, sobre la intersección de San Martín y Avenida Rivadavia, se levanta la Catedral Metropolitana. Su exterior desconcierta a muchos visitantes: en lugar de las clásicas torres góticas o campanarios, presenta una fachada de estilo neoclásico sostenida por doce columnas corintias, que le dan el aspecto de un templo grecorromano.

En su interior, el templo alberga el mausoleo del General José de San Martín, custodiado de forma permanente por el Regimiento de Granaderos a Caballo. Además, este recinto adquirió relevancia mundial por haber sido la sede arzobispal del cardenal Jorge Mario Bergoglio durante 15 años, antes de ser consagrado como el Papa Francisco. Actualmente, una de sus naves laterales alberga el Museo del Papa Francisco, donde se exhiben sus objetos litúrgicos personales.

La Casa Rosada y el Museo del Bicentenario

Dominando el extremo este de la plaza (Balcarce 50) se encuentra la Casa de Gobierno, mundialmente conocida como la Casa Rosada. Este monumental palacio de estilo ecléctico es la sede del Poder Ejecutivo Nacional. Según los registros históricos, el color de su fachada proviene de una técnica colonial que utilizaba sangre bovina mezclada con cal para fijar la pintura y proteger los muros de la humedad del río.

Justo detrás de la Casa Rosada, sobre la calle Paseo Colón, se ubica el Museo del Bicentenario (actualmente Museo Casa Rosada). Este espacio subterráneo se construyó sobre los restos arqueológicos de la antigua Aduana Taylor y las galerías del Fuerte de Buenos Aires. Su colección exhibe bandas presidenciales, carruajes oficiales y el emblemático mural "Ejercicio Plástico" del artista mexicano David Alfaro Siqueiros.